martes, 18 de octubre de 2016

La resistencia al neoliberalismo en la Argentina entre 1996 y 2003. Los nuevos movimientos sociales. El caso del movimiento piquetero. Una visión desde sus canciones.

Introducción

El siguiente trabajo busca reflexionar acerca de las resistencias a las políticas neoliberales durante la larga década neoliberal de nuestro país que no se expresaron a través del movimiento obrero organizado, como fue tradicionalmente, sino a través de movimientos sociales.
En este caso nos interesa pensar el movimiento piquetero, una suerte de movimiento de movimientos que reunió a miles de desocupados que fueron perdiendo su trabajo durante los años del menemismo, desde la perspectiva de sus canciones.
Primero haremos una contextualización del problema, luego presentaremos a nuestros actores centrales en este período y por último, arriesgaremos algunas conclusiones.


Breve recorrido histórico. Nuestra hipótesis.
Para contextualizar nuestra problema, nos interesa tomar la descripción que hace Sebastián Pereyra en su libro “¿La lucha es una sola?” en él, el autor destaca cuatro etapas en la constitución de los actores sociales y políticos de nuestro país y el lugar donde se desarrollaron, históricamente, los conflictos sociales.
En primer lugar, señala la etapa que va de 1880 a 1930 donde se va constituyendo la clase obrera y cuyos principales ejes de lucha fueron las condiciones de trabajo.
Luego marca la etapa que denomina Integración, que comienza en 1930 con la crisis del modelo agroexportador y termina en 1955 con el golpe a Juan Perón. Esta etapa se caracteriza por sus primeros intentos de industrialización y por la consolidación de un nuevo escenario local que modifica las formas de organización y movilización en el mundo del trabajo.
Después, destaca la etapa que va de 1955 a 1976, un período signado por la proliferación de ideas desarrollistas y mercado interno, en ella, plantea un escenario de resistencia, radicalización y desestructuración del mundo del trabajo.
Finalmente, la dictadura militar de 1976-1983 que, con la represión política, traerá una nueva reconfiguración social.
Citando a Pereyra “La dictadura militar, a fuerza de represión política y transformación económica, sentó las bases para un cambio de época”. Y agrega, “la democracia y el neoliberalismo son los factores que mejor permiten entender las transformaciones que se dieron en la movilización y organización social de los últimos 25 años.”[1]
Las políticas neoliberales debilitaron el Estado nacional desarrollista y confluyeron para que el mundo del trabajo dejara de ser el centro de la organización y participación social. De esta manera, van a ir apareciendo nuevos actores sociales, como consecuencia del repliegue de la militancia y se van a ir modificando también los reclamos.
Entonces decimos que, coincidiendo con la hipótesis de Pereyra, la otrora influyente organización sindical con su territorio y métodos de lucha, van a ser desplazados, en este período, por organizaciones, territorios y métodos de lucha novedosos.

Dictadura y después.
El 24 de marzo de 1976 una dictadura cívico militar derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón, dando inicio al período más oscuro de la historia argentina.
La junta militar encabezada por Videla, Massera y Agosti llevaron adelante una serie de transformaciones económicas, políticas y sociales que marcaron la sociedad por los siguientes 35 años.
En términos de Forcinito y Basualdo, la dictadura militar inició un proceso de transformación económica que se desarrollaba en todo el mundo occidental.
En este sentido, las medidas económicas llevadas adelante por el ministro de economía de la dictadura, Martínez de Hoz, fueron la versión doméstica de la primera etapa de un régimen de acumulación iniciado alrededor de la crisis del petróleo de 1973 y que significó pasar de un capitalismo con base industrialista a uno de base financiero especulativo.
“Bajo el justificativo de reemplazar al Estado, por un mejor asignador de recursos, el Mercado, la reforma del sistema financiero liberalizó las tasas de interés y desreguló las actividades financieras, transfiriendo la gestión de las mismas a las entidades privadas, bancarias y no bancarias (las llamadas “financieras”).” [2]
Luego plantean que esta transformación se dio en la Argentina en dos etapas: primero, durante la dictadura militar (1976/1983), y después, durante las presidencias de Carlos Menem (1989/1999) y De La Rúa (1999/2001). Acá podemos debatir si el neoliberalismo sigue o no vigente en nuestro país, lo cierto es que el neoliberalismo es una expresión transnacional y las reformas estructurales están presentes en todo el subcontinente. Por este motivo, y porque las cuestiones básicas no fueron reformuladas, nos permitimos coincidir más con la idea de Lorena Soler que “entonces las fuerzas políticas [más progresistas de la región] intervienen en un contexto antineoliberal mucho más que posneoliberal. Y ahí, todos apuestan a mantener el rol central del Estado en la economía, algunos redireccionamientos de mercado y un poquito de distribución de la renta: el neoliberalismo ya nos disciplinó acerca de lo que puede y no tocarse.[3]
En fin, la última dictadura comenzó el proceso, durante los ´80 hubo los primeros atisbos de medidas neoliberales y ya en los ´90 la profundización del modelo neoliberal consolidó el cambio en el modelo de acumulación antes descripto.
En esta segunda etapa, a la liberalización de los mercados, se le suma la reducción del aparato estatal mediante dos estrategias centrales: 1. La ley de emergencia económica y social y 2. La Ley de Reforma del Estado.
Por una lado, se pedía superpoderes para que el poder ejecutivo llevara adelante los pasos que creía necesario para maniobrar la crisis, y con la reforma del Estado se inició un proceso de privatizaciones de empresas públicas que tuvo un primer momento entre 1989/1996 y luego una desestatización completa.
Todo esto sumado a la ley de convertibilidad que traía la paridad peso-dólar que se mantenía en base a la venta de las empresas públicas, el ingreso de divisas con préstamos de los organismos internacionales de crédito y la prohibición de imprimir billete nacional.
Las consecuencias de este proceso fueron la desindustrialización, la concentración económica, la creciente desocupación y el aumento de la pobreza a niveles muy altos; si bien durante la dictadura, este proceso fue llevado adelante con el dispositivo del aparato estatal represivo, durante el gobierno de Menem fue desarrollado mediante un proceso democrático y con alto nivel de consenso social.

Nuevos Movimientos Sociales. Nuevas formas de organización y participación.

Ahora quiero detenerme en los Nuevos Movimientos Sociales (NMS), definirlos y explicar cómo estos han reemplazado a las tradicionales estructuras sindicales de otras décadas como eje de la organización social.
Con la llegada de la democracia en América Latina existió una revitalización de la actividad política, que primero recayó en las estructuras tradicionales, pero además en un actor nuevo que “llamaron fuertemente la atención”, los NMS.
Los cambios económicos y las nuevas formas que adquirió el trabajo y, en muchos casos, la falta del mismo, generaron nuevos escenarios donde la organización social ya no se realiza en base a una identidad clasista, sino más bien sectorial, donde podemos encontrar agrupamientos policlasistas pero con fuertes coincidencias.
Citando a Pereyra, “En principio, una cuestión notable es que estos movimientos registraban una fuerte presencia de clases medias que se fueron consolidando en los países centrales hacia mediados del siglo. Más interesante aún es el hecho de que muchos de estos movimientos no se definían por las características socioeconómicas de sus miembros sino que, en general, incluían miembros de distintas extracciones sociales y el factor aglutinador provenía de otro lado.”[4]
Estos NMS transformaron también los métodos de organización y acción, redefiniendo las orientaciones de los reclamos; en principio se centraron en la cuestión de la autonomía y en la crítica a la excesiva regulación del Estado; se verifican también rasgos de espontaneismo.
De esta manera, se van configurando organizaciones sociales que no tienen como objetivo la toma del poder, sino más bien la reivindicación de transformaciones de carácter cultural y legal y cuestiones relacionadas a la vida cotidiana.
Así se sucedieron, primero, las transformaciones del orden sindical y obrero; segundo los movimientos de pobladores y tercero, los movimientos indígenas y campesinos. Vendrán luego los movimientos de mujeres, de jóvenes y otros espacios novedosos.

Transformación del espacio político. Surgen nuevos actores colectivos. Sus voces.
Esta nueva situación política fue configurando un nuevo escenario donde se manifiestan los conflictos sociales.
Es sabido que en la Argentina hubo un fuerte movimiento obrero organizado que luego del impacto de las políticas neoliberales, se fue desestructurando hasta llegar a ser una multiplicidad de organizaciones sectoriales. En este sentido, ese otrora gran movimiento sindical se fue transformando en miles de experiencias organizativas, representando a decenas de sectores sociales que fueron reemplazando como eje central a la clase obrera tradicional, y que en conjunto llamamos: Nuevos Movimientos Sociales.
Sin ánimo de detenernos en esta cuestión, nos parece importante destacar el surgimiento de los Nuevos Movimientos Sociales. En términos de Hernán Ouviña podemos caracterizar a estos agrupamientos de personas como organizaciones más horizontales y participativas que surgen en América latina en los últimos treinta años al calor de la creciente exclusión social, la crisis de representación y la erosión de los mecanismos de participación política. [5]
Pero también debemos decir que, sin ser una novedad de los 90, sí plantean una originalidad en las formas de protestas y, sobre todo, de las relaciones de poder y con el poder. Son hijos de la desindustrialización y la pérdida de derechos colectivos.

La importancia de estudiar los NMS, cómo y por qué surgen, tiene que ver con la necesidad de entender el nuevo escenario social y político en el que nos encontramos como país.

Por otro lado, como historiadores creemos que es importante ver las fuentes, escritas y orales. En ese sentido, advertimos que existe en nuestro país y en nuestro pueblo una importante costumbre que une la movilización callejera y el “cantito” de las movilizaciones.
Esas canciones que se entonaban en las marchas callejeras expresan mucho de lo que sucedía durante esos años, nos habla mucho de la coyuntura, nos habla de la imaginación popular, las formas organizativas y de una crítica desde la cual podemos tomar registro de lo que pasaba.
Consideramos que escuchar a los actores nos permite, primero visualizarlos, segundo tomar concretamente sus reclamos. El oficio del historiador es reunir fuentes e interpretarlas. En este caso, todavía es posible interpretar fuentes primarias, como las entrevistas, pero queremos agregarle una importancia a las “canciones”, éstas son una fuente y voz autorizadas de los actores. Si podemos rastrearlas, nos pueden decir mucho más que lo que imaginamos.
En este sentido, nos interesa escuchar lo que se cantaba en las movilizaciones de los ´90 para mostrar, por un lado, que no todo el pueblo aceptó mansamente las reformas neoliberales; y por el otro, una tradición popular muy arraigada en nuestro pueblo, la movilización y los cantos populares. Sin dudas, este espacio no fue el único que marchaba y “cantaba” sus consignas, pero nos interesa reconstruir las reivindicaciones de ese movimiento de movimientos a través de escuchar sus consignas.
Desde esas canciones y sus letras, podemos historizar cuáles eran las luchas y las caracterizaciones que del poder hacían los sectores sociales que enfrentaban al neoliberalismo.

El movimiento piquetero.
No es mi intención abundar sobre el surgimiento y desarrollo del movimiento de desocupados en la Argentina, mucho se ha escrito sobre el particular. Más bien, me gustaría rescatar sus reivindicaciones expresadas en sus cantitos y señalar el carácter heterogéneo del movimiento, su desigual desarrollo a nivel nacional y trataré de organizar a este conglomerado de organizaciones de manera tal de entender sus tácticas y estrategias a partir de escucharlos en sus canciones.
En 1989 Carlos Menem ya había sido elegido para gobernar el país con el 47% de los votos. La situación económica era desesperante. La inflación de julio de ese año había llegado a 209%. El presidente Alfonsín se veía obligado a acortar su mandato luego de haber sancionado el Estado de sitio. La pobreza tenía picos de 44% en el Gran Buenos Aires o Rosario.[6]
En este contexto, el nuevo presidente implementa su estrategia política a través de las leyes de Reforma del Estado y el plan de Convertibilidad.
El presidente basó su campaña electoral en la promesa de que si lo “seguían” traería la “Revolución productiva” y el “Salariazo”; lejos de cumplir sus promesas, Menem se alineó con el Consenso de Washington y desarrolló una política neoliberal que significó transformar el régimen de acumulación industrialista en uno de base financiero especulativo.
En agosto de 1989 el congreso sancionó la ley 23696 de Reforma del Estado. En ella se aprobaba un Estado de emergencia que permitía al gobierno tomar las medidas necesarias para reestructurar el Estado. Seguidamente se sancionó la ley 23697 de Emergencia Económica que le daba “superpoderes” al presidente para intervenir en la economía del país.
En 1990 sucede un hecho importante que nos permite poner como inicio de la contextualización de nuestro objeto de investigación: el decreto 2778 transforma a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado en YPF SA. Esta es la antesala de la privatización de una empresa que supo ser estructurante de la sociedad argentina construyendo comunidad allí donde se abría una filial. Así fue creciendo la familia Ypefiana. 
Por otro lado, o paralelamente, el proceso privatizador primero y sus consecuencias económicas luego, fueron elevando los niveles de desocupación y subocupación. Al mismo tiempo se desarrollaban puebladas como el Santiagazo de 1993, la marcha federal de 1994 y los primeros piquetes de rutas en las provincia de Neuquén (1996) y Salta (1997) justamente en las ciudades donde los ex trabajadores de YPF iban quedando en la calle.
Los niveles de desocupación en la larga década neoliberal pasaron del 6% en 1990 a 18.8% en 1998; bajó levemente a 14.7% en octubre de 2000 y subió nuevamente a 18.8% en mayo de 2002. En este contexto, las y los desocupados serán actores fundamentales de la resistencia al neoliberalismo.
Como señalan Svampa y Pereyra el movimiento piquetero reconoce dos afluentes: por un lado marca la ruptura táctica con las protestas anteriores a través del uso de piquetes y puebladas del interior del país en los ´90; por otro lado, remite a la acción estratégica basada en el trabajo cotidiano territorial y organizativo, centralmente el conurbano bonaerense.
Entonces podemos identificar un primer grupo de movimientos de desocupados ligados a los ex trabajadores del ex Estado de bienestar, personas de ingresos dignos y con cierto nivel de vida producto de su relación con las empresas del Estado. Por otro lado, identificamos un segundo grupo “de una tradición contestataria más ligada al trabajo en el espacio barrial y la gestión de las necesidades básicas”[7]
A continuación intentaremos visualizar las demandas del movimiento piquetero a través de las canciones que se escuchaban en las numerosas marchas que, generalmente, confluían en la histórica Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires.





Las canciones

Etapa Menem hasta 1999:
En ese período todavía era incipiente el accionar y la confluencia. Las primeras expresiones fueron las ollas populares y las comisiones de vecinos. El movimiento piquetero estaba tomando forma, sobre todo, en el interior del país y el Gran Buenos Aires. La primera marcha unitaria y hasta Plaza de Mayo data de septiembre de 1996 (Svampa y Pereyra). Esta marcha, bajo la consigna “contra el hambre, la represión y la desocupación” fue el puntapié inicial para la organización de los movimientos de desocupados.
Asimismo, en esta primera etapa se pueden rastrear marchas a los municipios en demanda de alimentos. Por esos años, empieza a ser la CTA, que para entonces recibía la personería gremial, un foco catalizador de estos reclamos.
Los primeros reclamos son hacia los municipios. La respuesta del gobierno fueron los “planes sociales”, primero el Plan Trabajar a nivel nacional, luego el Plan Barrios Bonaerenses en la Provincia de Buenos Aires. Estos escasos planes se distribuían a través de los intendentes y punteros del PJ. Hasta se implementaron tácticas como “Las Manzaneras” para distribuir los recursos que pocas veces cubría las necesidades.
En esta etapa vemos canciones que muestran a un movimiento incipiente y que busca diferenciarse con el gobierno de Menem y marcando los límites a su programa neoliberal.

¿Dónde está la democracia
Y el gobierno popular?;
El pueblo se caga de hambre,
La gente sin trabajar.

En esta canción podemos ver el cuestionamiento que se hacía al gobierno de Menem. Se le criticaba sus “traición”, el plan económico y ya se planteaban sus consecuencias.

Llamen al gorila musulmán
Para que vea:
Que este pueblo no cambia de idea
Pelea, pelea por su dignidad.

Gorilón Gorilón,
Salí de la rosada
Que es la casa de Perón.

En estas dos canciones vemos como se le cuestiona al presidente su “traición” al proyecto peronista. Sin dudas estos cantos provienen de sectores peronistas que no comparten la política del riojano. Además marcan una línea divisoria: “este pueblo no cambia de idea”, en una clara confrontación de proyectos.

Somos de la gloriosa juventud argentina
La que hizo el Cordobazo
La que peleó en Malvinas,
No nos para el gobierno
No nos para la yuta
No nos para ninguno de esos hijos de puta.

Que cagazo, que cagazo,
Caminan por las calles,
Los hijos del Cordobazo.

Acá hay dos canciones que marcan un posicionamiento de los manifestantes frente a una determinada herencia de lucha. El Cordobazo, las Malvinas, son banderas de un pueblo que resiste y “no lo para nadie”. Es una declaración de principios.

Etapa De La Rúa: 1999-2001
Durante la presidencia de Fernando de la Rúa las reivindicaciones fueron por el trabajo,  planes sociales y alimentos, pero también tomaron un carácter más político y anti gobierno. Esta etapa está signada por una consigna final que fue el “Que se vayan todos”.
La política social del gobierno de la Alianza fue mucho más deficitaria que la anterior. Los planes sociales se redujeron y los gobiernos provinciales pagaban en cuasi monedas. Había fuertes reclamos de alimentos, sobre todo a los hipermercados. Los recursos empezaban a ser distribuidos por las organizaciones sociales, que se iban transformando en verdaderos intermediarios entre el gobierno y la sociedad civil. Esto trajo dos consecuencias: por un lado, el salto exponencial de los movimientos sociales y por el otro, un reconocimiento de esas organizaciones a la hora del diálogo. En esta etapa comienza una fuerte política de reagrupamiento y unidad de acción entre los movimientos de desocupados. Hubo dos acontecimiento importantes: uno tuvo lugar en la localidad bonaerense de La Matanza, allí se realizaron dos asambleas piqueteras que dieron el inicio de un plan de lucha piquetero nacional que fue devastador para la gobernabilidad de la Alianza; el otro, la rebelión del 19 y 20 de diciembre de 2001 que puso fin al gobierno de De La Rúa.
Se multiplicaron los cortes de rutas, las marchas, las ocupaciones de ministerios y los bloqueos a los grandes hipermercados en reclamos de alimentos que luego se repartían entre los integrantes de las organizaciones.
Al mismo tiempo aumentaron los casos de represión, detenciones políticas y muertes. Emblemático fue el caso del muchacho Emilio Alí, detenido en Mar del Plata por encabezar un reclamo de alimentos y la represión del 20 de diciembre que dejó decenas de muertos.
En este grupo de canciones se puede ver los primeros rasgos identitarios del sujeto y del movimiento: El desocupado y el movimiento piquetero. Pero también se escuchan mensaje fuertes contra el gobierno.

Somos todos piqueteros
Somos todos fogoneros
Y para el argentinazo             
Somos todos compañeros.

Los piqueteros eran el primer grupo que cortó las rutas en Neuquén. Los fogoneros protagonizaron el segundo corte de ruta en Neuquén, y que criticaban a ese primer grupo de haber claudicado. Acá se refuerza la identidad pero también es una expresión de deseo de unidad.  

Soy piquetero señor,
Lo llevo en el corazón,
Los vamos a echar a todos
La puta madre que los parió.
Señores, soy piquetero y toda la vida voy a luchar,
Seguimos cortando rutas por el trabajo y la dignidad.
Palazo, bala de goma, la bonaerense la federal,
A mí no me importa nada, me sobran huevos para luchar.

Nosotros vamos a luchar
Por dignidad y cambio social
Somos el pueblo en la calle
Por eso nos dicen los piqueteros,
Por eso cortamos rutas, quemamos gomas ponemos huevo.
Tenemos que organizarnos para cambiar esta situación,
Echemos todo a la mierda y que gobierne el trabajador.

Acá vemos dos canciones bien identitaria y con una declaración de propósitos. “Soy piquetero, voy a luchar por trabajo y dignidad”. Esta canción nos dice qué son los piqueteros, qué quieren y cómo piensan conseguirlo. Además aparece una forma de gobierno: “que gobierne el trabajador”.
También nos habla de la represión que sufren y anticipa el “que se vayan todos” y finalmente vemos el sentimiento: “lo llevo en el corazón”.

A vos te queda poco “chupete” botón
Te cortamos las rutas,
Te paramos el país
Asesino de obreros
Te tenés que ir.

Esta ya es una canción dura. Pide la renuncia del presidente y lo trata de asesino. Está el piquete y la huelga. Esa rara forma de pedir la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados.

(A los hipermercados)
Aplaudan, aplauda
No deje de aplaudir
Las bolsas de comidas
Que ya van a venir.

Esta canción nos habla de los bloqueos a supermercado en demanda de alimentos.

Que se vayan todos
Que no quede
Ni uno solo
Finalmente el más conocido. El que cantaban todos los manifestantes el 19 y 20 de diciembre de 2001. El que quedó en la memoria.


Etapa Duhalde: 2002 - 2003
El gobierno de Eduardo Duhalde, elegido el 2 de enero por la asamblea legislativa luego de la renuncia de De La Rúa, implementó y distribuyó 2 millones de planes sociales del programa “Jefes y Jefas de hogar”. Para recibirlo ya no era necesario pertenecer a ningún partido o movimiento, la única condición era no tener trabajo, ser jefe de hogar y tener chicos en edad escolar. En este período, el caso emblemático fue el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en la denominada “Masacre de Avellaneda”, la respuesta del gobierno nacional a un plan de lucha organizado unitariamente por todo el movimiento piquetero. Unos meses más tarde Duhalde anuncia elecciones para el año siguiente.
En estas canciones vemos cómo va subiendo el tono de violencia en las canciones, producto de la represión y de los días difíciles que se vivieron en ese año y medio. Además se ve un contenido más político en el mensaje.


Piquete y cacerola,
La lucha es una sola.

Este mensaje también quedó en la memoria. Sin embargo, a veces se lo recuerda como una anécdota, debido al divorcio que hubo posteriormente entre los piqueteros y las clases medias.

Que todo el mundo se entere
Que la Argentina es rebelde
Este pueblo es piquetero
Y enfrenta la represión.
Porque no les damos tregua
Vamos a echarlos a la mierda
Vamos a echar al cabezón.

Acá vemos como se reafirman dos ideas. Una la identidad piquetera y la otra el que se vayan todos. Lo que muestra la continuidad de la lucha pese al cambio de gobierno.

Por eso yo te quiero dar
Algo de corazón…
Un gobierno piquetero, para toda la nación.
Somos el pueblo del 20 de diciembre
Somos el pueblo del Puente Pueyrredón
Somos el pueblo que lucha y se organiza
Por la única salida
Que es la revolución.

Acá empezamos a ver la intención de ligar los dos hechos importantes, el 20 de diciembre de 2001 y la “Masacre de Avellaneda”, con el objetivo de la “revolución”. Es todo un mensaje.

Nos tiraron con los gases
Nos cagaron a balazos
Pero el 20 de diciembre
Le hicimos el Argentinazo

Eduardo Duhalde
Vos sos igual que Menem
Lo mismo que chupete
Ajuste y represión
Sos lamebotas
Esclavo de los yankys
Para pagar la deuda
Volviste a la inflación.

Acá vemos lo que pensaban los movimientos del gobierno de Duhalde. “Lamebotas”, “esclavo de los Yankys”, sos “igual que chupete”. Y además en esta canción queda registrado la vuelta de la inflación.

Y dale alegría, alegría a mi corazón,
La sangre de los caídos se rebeló,
Ya  vas a ver
Las balas que vos tiraste van a volver.
Y sí señor, vamos a llenar de ratis el paredón.

El policía es un cagón
Con un fierro y una chapa
Defiende a los que tienen plata
Mientras el pueblo va a prisión.
El mano a mano vamos a hacer
Aunque vengan los bastones
Porque son unos cagones
Y los vamos a correr.

Estas canciones muestran, sin dudas, el nivel de violencia que se vivía en esos días. Hablan de “la sangre de los caídos” “las balas que vos tiraste”, “el pueblo va a prisión”. Son el reflejo de una época signada por ajuste económico, represión y organización social y política.

Palabras finales.
Quisimos hacer el ejercicio de reflexionar sobre el movimiento piquetero desde las canciones de sus movilizaciones. Para finalizar, podemos retomar el subtítulo del libro de Sebastián Pereyra. Entre la democracia y el neoliberalismo se fue transformando la organización y movilización social en nuestro país. Acordamos con el autor, que en estos últimos 30 años, la revalorización de conceptos tales como Ciudadanía, Derechos Humanos, Participación han recobrado importancia a la hora de movilizarse para reclamar al Estado.
Las transformaciones en el mundo del trabajo, y en la sociedad en general, motivaron el surgimiento de nuevos actores sociales y nuevas metodologías de acción.
Este es el rol que tuvo el movimiento piquetero en este período que, mediante la acción social y política cotidiana, fueron constituyendo una fuerza que no sólo terminó representando a los y las desocupadas, sino también se fueron erigiendo en fuerzas territoriales de gran influencia en el devenir de la política nacional.
Sin dudas es un movimiento que sufrió las políticas neoliberales de la larga década neoliberal, Pero también vimos que sufrió la represión, la cárcel y la muerte, como queda registrado en sus canciones.
En nuestro caso, quisimos dar cuenta de este proceso a partir de la interpretación de las  movilizaciones y canciones de ese movimiento, sin negar la existencia de otros sectores que aún siguen peleando contra el neoliberalismo a lo ancho y a lo largo de nuestro país.
Queda por ver las movilizaciones y canciones de otros sectores sociales, sus formas de organización y sus diversas formas de relacionarse con el poder.
El neoliberalismo ha llegado a nuestro continente pero no se ha ido, será cuestión de que se multipliquen las experiencias como la de los piqueteros para generar una conciencia crítica que permita revertir definitivamente sus consecuencias sobre todo en etapas de restauración conservadora.

Bibliografía:
Andújar, Andrea. Rutas argentinas hasta el fin. Mujeres, política y piquetes, 1996-2001. Ediciones Luxemburg. Buenos Aires. 2014.
Aruguete, Eugenia y Basualdo, Victoria. CURSO A DISTANCIA: "Argentina: de la dictadura militar a la crisis, 1976-2001. Una mirada desde la historia económica". Segundo cuatrimestre de 2007. Disponible en:
Ouviña, Hernán. Zapatistas, piqueteros y sin tierra Nuevas radicalidades políticas en América latina. En Cuadernos del Sur n°37. Editorial Tierra del Fuego, 2004.
Pereyra, Sebastián. “¿La Lucha es una sola? La movilización social entre la democratización y el neoliberalismo. UNGS. 2008
Soler, Lorena. ¿Qué hay de nuevo? Las derechas en América Latina. En:
Svampa, Maristella y Pereyra, Sebastián. Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras. Editorial Biblos. Buenos Aires. 2003.

Las canciones son de invención popular anónima.




[1] Pereyra, Sebastián. “¿La Lucha es una sola? La movilización social entre la democratización y el neoliberalismo. UNGS. 2008
[2]   CURSO A DISTANCIA: "Argentina: de la dictadura militar a la crisis, 1976-2001. Una mirada desde la historia económica". Segundo cuatrimestre de 2007. Autoras del módulo: Eugenia Aruguete y Victoria Basualdo
[3] Soler, Lorena. ¿Qué hay de nuevo? Las derechas en América Latina.
[4] Pereyra, Sebastián. Pág. 23
[5] Ouviña, Hernán. Zapatistas, piqueteros y sin tierra Nuevas radicalidades políticas en América latina. En Cuadernos del Sur n°37. Editorial Tierra del Fuego, 2004.
[6] Andújar, Andrea. Rutas argentinas hasta el fin. Mujeres, política y piquetes, 1996-2001. Ediciones Luxemburg. Buenos Aires. 2014.
[7] Svampa, Maristella y Pereyra, Sebastián. Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras. Editorial Biblos. Buenos Aires. 2003.

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