miércoles, 24 de julio de 2019

El lugar de lxs pibxs es la escuela. No los cuarteles.



Ya salieron con otra pelotudez. A pocos meses de las elecciones, donde hay claras posibilidades de que se puedan ir del gobierno, el ministerio de seguridad, dirigido por el fantoche de Patricia Bullrich, firma una resolución en la que crean el “Servicio cívico voluntario en valores”. Sin pasar por el Congreso.
Otra vez la excusa es la famosa expresión vacía de contenido, pero súper marketinera “los ni, ni”: aquellxs jóvenes de entre 16 y 20 años que no estudian, ni trabajan.


Como un clima de época, con la emergencia de Donald Trump en EEUU y Bolsonaro en Brasil como principales ejemplos, el gobierno nacional se enmarca en las grandilocuentes declaraciones fascistoides y pretende enviar a nuestrxs jóvenes a manos de la fuerza armada más represora de los últimos años: la gendarmería.

El tema es más profundo y tiene dos aristas.
Por un lado, el ideológico. El 9 de julio pasado, el ministro de defensa, en el marco del desfile militar, donde estuvo presente Aldo Rico, declaró que los levantamientos carapitandas de 1987 y 1988 fueron un hecho menor. Unos días después, el ministerio de seguridad, en línea con esas declaraciones, impulsa la “Colimba de Valores”. Es decir, en tanto proyecto ideológico, se pretende involucrar a las fuerzas armadas en la vida política argentina.
Por otro lado, el político. La juventud es un sector potencialmente peligroso. De allí surgen las principales resistencias a las políticas neoliberales y por eso la represión y el disciplinamiento siempre apuntan a la juventud. Y entre los jóvenes, a los más pobres. Lo que se denomina la criminalización de la juventud y la pobreza. Es decir, en tanto proyecto político, se pretende involucrar a las fuerzas armadas en el disciplinamiento de la juventud.

El problema de fondo.
El problema es el fracaso del modelo económico y el rol del Estado. Y las principales víctimas son lxs jóvenes.
En cuanto a lo económico, las políticas del gobierno han aumentado la pobreza que ya alcanzó al 35% de la población. Además, la mitad de los jóvenes son pobres. Y la desocupación golpea más a los jóvenes y sobre todo a las mujeres jóvenes.
Al mismo tiempo aumentó la concentración del capital y la desigualdad en el reparto de la riqueza. En ese contexto, el rol del Estado neoliberal es abandonar a las personas dejándola en la calle mientras beneficia permanentemente a los sectores ricos.  
Entonces buscan anuncios electoraleros y utilizan los medios de comunicación para acrecentar el impacto de las medidas.

La salida es más educación.
Mientras el gobierno propone destruir la educación pública; mientras los empresarios proponen flexibilizar el empleo; mientras los medios siguen estigmatizando a los jóvenes: lxs docentes tenemos mejores ideas: más educación para lxs pibxs y más trabajo para todxs.

Creemos que la escuela es el mejor lugar para lxs chicxs. Pero escuelas en condiciones. Nuestrxs pibxs vienen mal comidos y desabrigadxs. Muchxs no tienen zapatillas, ni carpetas, ni biromes. Y en las escuelas hay ratas, hace frío, muchas veces no hay agua.
El gobierno desfinancia las escuelas para después descargar su fracaso en esxs jóvenes que no son los responsables de la crisis, son sus víctimas.
Por eso, porque creemos en ellxs y en su futuro, decidimos estudiar un profesorado y educar. Nos formamos académicamente, tenemos un título del Estado que lo acredita y nos formamos permanentemente para mejorar nuestras clases. Si hubiésemos querido vestir de verde, agarrar las armas, reprimir al pueblo y convivir con el narcotráfico, hubiésemos ido al colegio militar.
Pero no, nos gusta educar, creemos en la educación pública como una herramienta de transformación. La gendarmería es una fuerza armada represiva. Fue creada para eso y eso es lo que hace. Lo demostró con Santiago Maldonado y el pueblo mapuche. Lo demuestra en las calles, en las rutas y en las plazas. Ellos reprimen al pueblo, no lo educan. Hay una diferencia importante: la escuela fue creada para educar, las fuerzas armadas para reprimir.
Pero cuando vamos a las escuelas no tenemos gas, se caen los techos y explotan las garrafas. No contamos con internet, no tenemos pizarrones en condiciones y los bancos están destruidos de tan viejos que son.
Le proponemos al gobierno que deje de lado las ideas decabelladas y aumente el presupuesto para la educación. Desde que asumieron en 2015 han disminuido el presupuesto en educación, ciencia y tecnología y este es el resultado. La Democracia y la República se construyen con políticas públicas serias y de largo plazo. No es un problema de valores. El problema es que este gobierno no VALORA LA EDUCACIÓN.

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