lunes, 4 de marzo de 2024

Reseña del libro "Ernesto Guevara, El pragmatismo de lo imposible" de Germán Pinazo

 


“El socialismo sin la moral comunista no me interesa”. Esta es una de las frases del Che que destaca el politólogo Germán Pinazo en su libro “Ernesto Guevara, El pragmatismo de lo imposible” que editó recientemente la Universidad Nacional de General Sarmiento. Ese fue uno de los conceptos centrales que el comandante Ernesto Che Guevara sostuvo durante su estadía en la Cuba revolucionaria y que Pinazo repasa en este libro centrado en sus ideas económicas que formaron parte del Gran Debate Económico entre los años 1963 y 1964.

En el primer capítulo, Pinazo nos propone releer al Che como quien quiso transformar el capitalismo construyendo una alternativa que tomara en cuenta la economía, pero también la ideología y la moral revolucionarias.

En los primeros meses de la revolución, el Che cumplirá cargos de gestión económica que le dará cierta experiencia y le servirá para delinear una de las principales ideas que formaron parte del Gran Debate Económico de 1963/64: el Sistema Presupuestario de Financiamiento.

En el segundo capítulo, el autor ya nos introduce en el Gran Debate. Allí, Guevara pondrá en acto sus habilidades de lector y escritor que ganó siendo pequeño cuando debía quedarse en reposo debido al asma y que continuó toda su vida cuando dejaba registro de sus viajes, sus aventuras y sus luchas cuando redactaba sus experiencias guerrilleras en la Sierra Maestra, en el Congo y en Bolivia a través de sus conocidos diarios.

Así, el politólogo de la UNGS, va reconstruyendo, de forma sintética y accesible, el intercambio de ideas económicas en torno de tres ejes fundamentales: el primero, alrededor de la ley del valor en el período de transición al socialismo; el segundo es el denominado Sistema Presupuestario de Financiamiento y el tercero en torno al rol de los estímulos morales en la construcción del socialismo.

El debate comienza cuando en junio de 1963, el Che se topa con un texto del comandante revolucionario Alberto Mora publicado en la revista Comercio Exterior y que expresaba tres críticas al pensamiento económico del Che: a) la ley del valor existe siempre cuando hay recursos limitados y necesidades crecientes; b) no hay contradicción entre ley del valor y planificación, sino todo lo contrario: el valor debe aparecer plenamente en la planificación como criterio para regular necesidades y recursos y c) la ley del valor opera, incluso, en el conjunto de empresas que pasan a ser de sociedad estatal, que no deben ser consideradas, como piensan “algunos compañeros”, como una sola empresa.

Por su parte, Guevara responde a través de una publicación en la revista Nuestra Industria. Revista Económica en octubre de 1963. Allí plantea que A) el valor no es una relación entre necesidades y recursos, sino un quantum de trabajo abstracto y B) si bien en Cuba las empresas estatales no constituyen todavía una sola gran empresa, esto no quiere decir que los intercambios entre las mismas sean necesariamente mercantiles. Allí lanza otra de las ideas centrales: las desmercantilización de las relaciones de producción y de las relaciones sociales.

En este sentido, Germán Pinazo afirma que los debates que daba Ernesto Guevara no eran solo económicos sino de sustancia ético-política con la que busca construir una nueva hegemonía basada en una reforma intelectual y moral. Con ese fin, el Che introduce en el debate económico cuestiones que van más allá de la economía y se mete con la conciencia agregando, de esta manera, cuestiones de índole ideológica porque sin la conciencia, dice, no puede haber comunismo. Así, Guevara no solo critica la ley del valor utilizada en el Sistema de Cálculo Económico sino también la falta de construcción de una conciencia distinta de la sociedad. No se puede pensar una sociedad distinta sobre la base del individualismo. En este marco, introduce sus conceptos sobre los incentivos morales contra los estímulos materiales porque “no solo luchamos contra la pobreza, también luchamos contra la alienación”.

Para Pinazo, aquí radica el nudo de la estructura del pensamiento de Ernesto Guevara y que le da título al libro: “lejos de ser utópico, su pensamiento es profundamente pragmático, en el sentido de que no se puede construir una nueva sociedad si no se revolucionan las motivaciones que tienen los miembros para trabajar y relacionarse”.

 

Finalmente, en el último capítulo del libro, Germán Pinazo hace un “salto temporal” para analizar el pensamiento de Guevara en el marco de la desaparición de la Unión Soviética y demostrando que el Gran Debate no es solo un tema histórico remoto.

En primer lugar, niega que la desaparición de la URSS estuvo exclusivamente ligada a una crisis económica terminal y, por ende, descarta la idea difundida de que la planificación económica es inaplicable y se la adjudica a un sentido común que difunde esa idea de que el capitalismo es el único proyecto civilizatorio posible. En segundo lugar, propone que la URSS no colapsó por una incapacidad económica y, mediante una serie de datos, demuestra que, salvo en el periodo Brezhneviano, no hubo años de contracción o recesión económica. A lo sumo de estancamiento.

También propone agrupar los problemas de la URSS en dos tipos relacionados: A) los problemas coyunturales derivados del reordenamiento comercial de las décadas del setenta y del ochenta y B) los problemas estructurales asociados a los problemas que hoy llamaríamos de “incentivos”.

En ese contexto, a mediados de la década de 1980, es cuando asume Mijaíl Gorbachov la secretaría general del Partido Comunista de la Unión Soviética trayendo consigo las reformas económicas de mercado conocidas como Perestroika. Estas reformas permitieron la aparición de emprendimientos privados y les dieron mayor autonomía a los directivos de las empresas públicas y a las comunidades locales para la toma de decisiones. Esto permitió que la nomenklatura se proyectara primero como gerentes de las empresas y luego como propietarios de las empresas en tiempos de la privatización. Sobre este orden de cosas, Pinazo nos propone pensar las consecuencias en clave del pensamiento del Che tomando el problema ideológico en las discusiones económicas y de planificación porque “no puede haber proyecto económico-civilizatorio alternativo al capitalismo sin una discusión (una disputa) ideológica que ponga en el centro el problema de los incentivos individuales”.

En conclusión, Germán Pinazo nos propone en este libro recorrer la breve pero intensa trayectoria de gestión económica del Che en Cuba; sumado a sus planteos sobre la lucha ideológica en la construcción de un proyecto alternativo al capitalismo, sus propuestas de incentivos morales y de educación de las masas mediante el ejemplo, y nos advierte sobre la vigencia del pensamiento de Ernesto Guevara, no como un utópico, sino más bien, como un pragmático de lo imposible. 

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