jueves, 26 de octubre de 2017

Lee fuerte esas cartas, Sergio; que Violeta te acompaña

 

por Luis Klejzer
Una curiosidad me anda rondando en la cabeza. En medio de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, una de las sentidas formas que encontró su gigante hermano Sergio fue escribirle cartas. Inmediatamente lo relacioné a la hermosa poesía de Violeta Parra: La Carta.
Esa tierna forma de expresar lo que uno siente. Por su hermano, por sus compañerxs, por cualquier ser humano luchador y solidario.


“Me mandaron una carta
por el correo temprano
y en esa carta me dicen
que cayó preso mi hermano
y sin lástima con grillos
por la calle lo arrastraron, si.”

Y sí. Santiago Maldonado fue perseguido por la Gendarmería Nacional. En un operativo represivo ilegal. Toda una fuerza armada para despejar un corte de ruta de pocas personas. Aunque lo nieguen, lo persiguieron, lo encontraron y se lo llevaron. Los mismos métodos que enseñaron el genocida Roca, el repugnante Videla y el asesino Camps. Y seguramente fue arrastrado sin lástima. Y nos mintieron. Lo encubrieron. Y lo aparecieron sin vida 78 días después.

“La carta dice el motivo
que ha cometido Roberto
haber apoyado el paro
que ya se había resuelto
si acaso esto es un motivo
presa también voy sargento, si.”

Roberto hoy se llama Santiago. Y había apoyado un reclamo por la libertad de Jones Huala y la dignidad de los mapuches. Las tierras ancestrales conquistadas por los españoles, saqueadas por un Estado represor argentino y vendidas a los empresarios extranjeros por migajas 100 años después. Como dice Violeta, “si acaso esto es un motivo…” llévennos también sargento. Si la solidaridad de Santiago se paga con la desaparición, van a tener que desaparecernos a varios.

“Yo que me encuentro tan lejos
esperando una noticia
me viene a decir la carta
que en mi patria no hay justicia
los hambrientos piden pan
plomo les da la milicia, si.”

Sabias y duraderas palabras de Violeta denunciando que en nuestra patria no hay justicia. No hay justicia por los 30 mil. No hay justicia por Darío y Maxi. Por López, Arruga y Ferreyra. Los hambrientos piden pan también en mi país y le siguen dando plomo, como a los desocupados, a los docentes, a los trabajadores de PepsiCo.
El Estado siempre tiene la misma respuesta ante la falta de justicia: represión.

“De esta manera pomposa
quieren conservar su asiento
los de abanicos y de frac
sin tener merecimiento
van y vienen de la iglesia
y olvidan los mandamientos, si.”

Qué manera pomposa de mantener sus mezquinos privilegios. Siempre defendiendo sus altas tasas de ganancia a costa del hambre y la salud del pueblo trabajador. Los políticos sin sentimientos son socios de los empresarios. Levantan sus manos para despojar a los trabajadores y el pueblo de sus derechos. Les quitan las tierras y después lo legalizan. Y van y vienen de la iglesia para legitimar la reproducción. Olvidan los mandamientos: roban, matan, secuestran y mienten permanentemente.
 

“Habrase visto insolencia
barbarie y alevosía
de presentar el trabuco
y matar a sangre fría
a quien defensa no tiene
con las dos manos vacía, si.”

Santiago, Mariano, Luciano víctimas de la sangre fría de los represores, de los burócratas y de los politiqueros baratos. No se defendían. Eran luchadores. Estaban a la intemperie. Solo tenían su cuerpo y los mataron sin defensa alguna. El hilo patagónico de la muerte comienza con aquellos pueblos “ignorantes e indígenas” pero continúa con los “analfabetos” peones rurales y su gran referente Facón Grande. La larga lista continúa con Víctor Choque, el soldadito Omar Carrasco, Teresa Rodríguez, el maestro Carlos Fuentealba y Daniel Solano. “Habrase visto insolencia, barbarie y alevosía”. Matan a sangre fría.   

“La carta que he recibido
me pide contestación
yo pido que se propague
por toda la población
que el león es un sanguinario
en toda generación, si.”

La carta de Sergio es grito y contestación. Es llamamiento y condena. La población en la calle es la única manera de propagar y buscar justicia. Que claridad meridiana: “el león es un sanguinario en toda generación”. Los militares genocidas de la Patagonia les sacaron las tierras para dárselas a las familias de apellido. Entre ellos los Bullrich. Justamente un descendiente directo volvió a la Patagonia y anunció una nueva Campaña del Desierto. No nos esperábamos la misma barbarie. Creíamos que en cien años podrían haber aprendido el concepto de Democracia. O tolerancia. Pero no. Siguen matando. Por los mismos intereses.

“Por suerte tengo guitarra
para llorar mi dolor
también tengo nueve hermanos
fuera del que se engrilló
los nueve son comunistas
con el favor de mi Dios, si”


Traé la guitarra Violeta, llamá a tus hermanos comunistas. Que venga también Sergio, con su mirada y su enorme perseverancia, seamos millones los que defendamos la vida. Lloremos nuestro dolor y transformémoslo en organización. Sumemos las voces y gritemos fuerte ¡Justicia por Santiago Maldonado!

link a la canción La Carta de Violeta Parra: https://www.youtube.com/watch?v=T7TeBLyZTeQ

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