lunes, 29 de junio de 2020

De la desesperanza a la acción creadora


Venga la esperanza, pase por aquí
Venga de cuarenta, venga de dos mil
Venga la esperanza, de cualquier color
Verde, roja o negra, pero con amor.
Silvio Rodríguez
Más que educar, me gusta hablar de proceso dialéctico de enseñar y aprender. Un proceso donde intervienen al menos dos actorxs: docente y estudiante. Aunque nosotrxs creemos que no existen roles fijos, más bien creemos que todxs enseñamos y aprendemos algo.

El tercer elemento es el espacio físico donde se concrete: se puede dar en cualquier lugar mientras haya voluntad de hacerlo. Ya nos enseñaron los anarquistas de principio del siglo XX que armaron bukers educativos debajo de las panaderías. Pero creo indispensable un encuentro físico donde se reúnan lxs actores de ese proceso.

El cuarto elemento constitutivo es el contenido. Sin el encuentro, el contenido queda unidireccional y eso tampoco es lo deseable.

Con todo, en esta situación excepcional de cuarentena, la educación ha quedado presa de las improvisaciones, producto de las presiones políticas, mediáticas y sociales de una derecha que no admite reflexiones. La primera improvisación fue: seguimos educando. Poco tiempo después llegaron las primeras conclusiones. No fueron buenas. Pues bien, algunxs seguirán educando, pero otrxs ni enseñan ni aprenden.

En ese sentido, nos permitimos unas primeras reflexiones, algunas recomendaciones y cambios de estrategias. En primer lugar, las y los docentes no enseñan. Sí es cierto que piensan, redactan trabajos prácticos, mandan mails, los reciben y los corrigen. Después pasa al segundo trabajo práctico y así semana tras semana, curso por curso. Pero ¿es eso enseñar? En segundo lugar, las y los estudiantes no aprenden. Sí es cierto que reciben el trabajo práctico, lo piensan, lo completan, lo mandan, reciben las correcciones y los archivan. Después, esperan el próximo trabajo. Así semana tras semana, materia tras materia. Pero ¿es eso aprender? En tercer lugar, el espacio físico del encuentro está cerrado. Pero tampoco podemos encontrarnos en otro lugar físico porque hay “aislamiento social”. Entonces,las y los docentes no miran a los ojos de sus estudiantes y estos no preguntan. Las y los docentes no responden y las y los estudiantes no reafirman. No hay encuentro. Hay aislamiento. Entonces: Lo virtual ¿es un encuentro?

Hemos superado la idea de que hacer trabajos prácticos significan aprender. Y, creo también, que hemos superado la idea de que hablar durante horas signifique enseñar. Pero ¿hemos superado la idea de que sin encontrarnos se puede dar ese proceso de enseñanza-aprendizaje?

Imaginemos la siguiente situación:
Un profesor de historia repasa el programa. Piensa una tarea. Busca la página del manual y obtiene una captura de pantalla. Arma el pdf, adjunta la imagen y manda la tarea por e-mail. Esa información sube a la nube. Está quieta ahí hasta que el estudiante la agarra. La descarga. La piensa, la completa y la manda por mail. Otra vez a la nube hasta que la agarra el profe, la descarga, la corrige y manda la corrección a la nube. El estudiante la baja y la lee. Y es feliz con su nota.¿Esto es enseñar? ¿Esto es aprender? ¿Seguimos educando?

El no-encuentro es, para mí, la peor de las consecuencias de la pandemia. El aislamiento social. El no-encuentro atenta contra el proceso de enseñanza y aprendizaje.

A mis estudiantes siempre les leo una parte del libro “Cartas a quien pretende enseñar” de Paulo Freire:

“De hablarle al educando a hablarle a él y con él; de oír al educando a ser oído por él” (…) Del momento en que le hablamos al educando al momento en que hablamos con él; o:de la necesidad de hablarle al educando a la necesidad de hablar con él; o aún: es importante que vivamos la experiencia equilibrada y armoniosa entre hablarle al educando y hablar con él” (Freire, Paulo. Cartas a quien pretende aprender. Ed. Siglo XXI. Pag. 107).
Estamos en una etapa excepcional, nadie tiene la culpa. Y también sabemos/creemos que esto va a pasar. Pero no estaríamos haciendo bien nuestro trabajo si no reflexionamos sobre nuestra práctica, no sólo para mejorar, sino, también para dejar por escrito las enseñanzas que dejan estas experiencias. Entonces, me atrevo a decir que lo más angustiante para un docente es el no-encuentro, porque no podemos hacer eso que dice Freire: hablar con nuestrxs estudiantes. Mandar un mensaje no es hablar. Recibir un mensaje no es una respuesta. No hay ida y vuelta. No hay intercambio. No hay diálogo. No podemos pasar del hablarle a lxs estudiantes, a hablar con lxs estudiantes. Menos podemos pasar del oírlos, a ser oídos por ellxs. Este juego de palabras es el proceso dialéctico que se pone en juego cuando unx docente entra al aula. Ese encuentro no está. Por lo tanto, el proceso de enseñanza y aprendizaje no se produce. Fue reemplazado, hoy, por una comunicación con dilait a través de las redes (que a su vez está mediada por la iniciativa privada) que a su vez, profundiza la desigualdad.

Esta falta de encuentro tiene consecuencias desastrosas en la tarea y el ánimo de lxs docentes. La falta de comunicación, el ida y vuelta; el no poder verles la cara a nuestrxs estudiantes cuando les hablamos, el no poder escuchar sus preguntas nos hace desconfiar de la eficacia de nuestra tarea.

Esa desconfianza por lo que hacemos produce desazón, la desazón genera desesperanza y la desesperanza, como dice Freire, “nos inmoviliza y nos hace sucumbir al fatalismo en que no es posible reunir las fuerzas indispensables para el embate recreador del mundo” (Freire, Paulo. Pedagogía de la esperanza. Ed. Siglo XXI. Pag. 24). Una suerte de círculo vicioso donde nos caemos todxs.

Llamo a lxs docentes a no bajar los brazos. La educación es acción creadora, consciente y permanente. Me gustaría que no caigamos en la desesperanza en la educación. Debemos cambiar el mundo y lo vamos a hacer con la arcilla fundamental que es la juventud. Pibxs ávidos por conocer y transformar el mundo. Debemos mostrarles que la barbarie en la que vivimos no fue siempre así y, por lo tanto, puede ser cambiada. Para eso necesitamos del encuentro entre docentes y de docentes y estudiantes. Del encuentro de toda la comunidad educativa.

Debemos organizar esos encuentros. Sin romper la cuarentena. La idea es impedir que el aislamiento físico se transforme en abandono. Llamemos a nuestrxs alumnxs. Hablemos con nuestrxs colegas. No es tiempo de caerse, es tiempo de resistir.Como lo hacemos todos los días dando clase en las condiciones tan adversas que otrxs llaman normalidad.

Ya vendrá el reconocimiento material o moral. O pelearemos por ello. No les demos la posibilidad de avanzar a aquellos que quieren destruir la educación pública hace años. Seamos optimistas y transformemos nuestra voluntad en propuesta concreta y creadora.

domingo, 26 de abril de 2020

El 26 de abril de 1985. El día que Raúl Alfonsín llamó a una economía de guerra.



Construir una democracia estable requiere de un proceso de dos momentos interrelacionados. Por un lado, conocer los acontecimientos donde los actores políticos y sociales construyen esa democracia; es decir, conocer el pasado. Por otro lado, el debate permanente de esos acontecimientos que permiten reflexionar para hallar nuevas estrategias de consolidación del proceso democrático. Es decir, la interpelación de ese pasado con anclaje en el presente.

viernes, 27 de marzo de 2020

¿La Solidaridad en tiempos de crisis o siempre?


                           

Cuando el domingo 8 de marzo pasado leí la nota de María Clara Albisu, (https://www.elcohetealaluna.com/el-que-come-y-no-convida/ ) inmediatamente dije: “tengo que agregar algunas cosas respecto del eje Solidaridad que pone en foco”.
Existen varios conceptos que permiten ver un hilo conductor, al menos en la construcción del discurso, entre Alberto Fernández y Raúl Alfonsín. Como escribe Ricardo Aronskind en El Cohete a la Luna del 22/09/2019 (https://www.elcohetealaluna.com/alberto-fernandez-alfonsin-y-kirchner/ ) el actual presidente suele citar al ex mandatario en sus declaraciones, porque, con algunas diferencias obvias, los contextos también se parecen.
“Nunca más”, “Herencia recibida”, “deuda externa” y “el campo” son algunos de los conceptos que permiten vincular a ambas presidencias. Pero sin dudas, el concepto que elige Albisu, Solidaridad, es uno de los más interesantes.
Ambas presidencias deben poner fin a un sentido común generalizado para poder iniciar un nuevo ciclo. En ese sentido, ambos mandatarios eligen para armar su discurso el concepto de Solidaridad, Alfonsín lo usó para romper con el “No te metás” de la dictadura y Alberto para terminar con la meritocracia del macrismo.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Las recetas de mis estudiantes contra la crisis



La crisis económica y social que estamos atravesando va a dejar muchas consecuencias negativas. Pero también les adelanto que va a dejar nuevas generaciones de militantes populares. En el marco de las escuelas, donde la crisis golpea a lxs pibxs y a sus familias, se están organizando jóvenes que se sienten interpeladxs y pusieron manos a la obra. Desde hace dos meses, varixs de mis estudiantes de entre 13 y 18 años, han decidido hacer algo frente a la crisis y pusieron en pie una olla popular todos los sábados en la puerta de su escuela.
Quiero compartir algunas de las enseñanzas que (me) está dejando esta iniciativa.

miércoles, 24 de julio de 2019

El lugar de lxs pibxs es la escuela. No los cuarteles.



Ya salieron con otra pelotudez. A pocos meses de las elecciones, donde hay claras posibilidades de que se puedan ir del gobierno, el ministerio de seguridad, dirigido por el fantoche de Patricia Bullrich, firma una resolución en la que crean el “Servicio cívico voluntario en valores”. Sin pasar por el Congreso.
Otra vez la excusa es la famosa expresión vacía de contenido, pero súper marketinera “los ni, ni”: aquellxs jóvenes de entre 16 y 20 años que no estudian, ni trabajan.

jueves, 2 de mayo de 2019

30 de abril de 2019. El salto cualitativo


El 30 de abril fue uno de esos días que no se repiten en mucho tiempo. Empecé el día por el futuro, quiero decir, cuidando a mi hija menor.
A las 12 me fui a Plaza de Mayo a pelear por ella. La convocatoria de lxs docentes fue en Av. De Mayo y 9 de Julio. Caminando por las calles vacías de mi barrio, saqué las primeras fotos de un día que, prometía, poco ruido de bocinas y mucho de bombo.
Llegando a la Av. Corrientes vi en el semáforo el colectivo 26 parado y le toqué la puerta. Me abrió. “Hasta 9 de julio” dije con la voz fuerte para que se sepa adónde iba. Después me di cuenta que todxs íbamos hasta allá porque bajamos todxs juntos.

viernes, 1 de febrero de 2019

Lecciones de verano


Por Luis Klejzer
Finalmente, docentes y estudiantes, conseguimos que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires derogue la resolución 4055/2018 por la cual intentaba cerrar 14 colegios comerciales nocturnos. Desde el principio nos pareció una medida elitista y unilateral que golpeaba a la educación pública en general y a lxs pibxs de los sectores populares en particular.
Desde el primer día nos miramos y nos angustiamos, pero también nos organizamos para revertir esta medida. Hubo paros, movilizaciones, asambleas en las escuelas, volanteadas, escraches y mesas en las esquinas de la ciudad. Fue un mes y medio difícil, caluroso, pero victorioso en el resultado y en las enseñanzas. A saber: